apuntes

Tanto antes como después del rodaje de El sol del membrillo, entre los años 1990 y 2003, Víctor Erice grabó el trabajo de Antonio López en distintas obras que estaba llevando a cabo en diferentes puntos de Madrid, explorando lo que podía surgir del encuentro con el trabajo del pintor. 

A partir de estos Apuntes, Víctor Erice concibió una instalación que presentaba los cuadros de Antonio López a través del cine: las imágenes que el pintor veía cuando trabajaba en estas obras, pero sumándoles lo que la quietud de una pintura no puede añadir, el sonido, el movimiento y el paso del tiempo. El resultado, Fragor del mundo. Silencio de la pintura, pudo contemplarse en 2006 en el CCCB de Barcelona y, posteriormente, en La Casa Encendida de Madrid durante la exposición que mostraba las carreras y correspondencia de Víctor Erice y otro reconocido cineasta, Abbas Kiarostami. Se producía entonces un nuevo encuentro entre arte y cine, donde además de dicha instalación, se mostraba el resultado del trabajo de Antonio López en esos lugares de forma inusual. En concreto pudieron verse las pinturas de la Gran Vía (1974-81), Madrid desde Torres Blancas (1974-82) y Madrid desde el Cerro Almodóvar (1991-1994), así como  las obras resultantes del rodaje de El sol del membrillo:  Árbol de membrillo (1990) y Membrillero (1992) -en el que continuó trabajando tras la filmación-. De forma inteligente, Víctor Erice subvertió el modo de exponer cine y pintura en este proyecto, presentando las obras plásticas rodeadas de oscuridad, iluminadas desde atrás y envolviéndolas en los sonidos ambientes que recogió en los lugares donde Antonio las pintaba. 

 

​BHC

 

 

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